
relajación, paz, descanso… pero sobre todo TRANQUILIDAD.
cuando dejas la mente en blanco y no piensas en nada, parece que lo ves pasar todo a cámara lenta, como si el tiempo no transcurriera para uno… y te das cuenta, en ese preciso momento y antes de romper la calma, de que eres más feliz de lo que piensas.