publicidad cultural

hablemos de icono-marca. el toro de Osborne es una enorme silueta de un toro, concebida originalmente como una gran valla publicitaria de carretera, encontrándose situadas en puntos estratégicos de la geografía española, cuya misión era cortar el horizonte favoreciendo su visionado. 

hablemos de la evolución del diseño. diseñado por la agencia de publicidad Azor (el autor fue Manolo Prieto, en 1956); realizada como encargo del grupo Osborne para representar el brandy Veterano. este toro consistía en una valla publicitaria de 4 m de altura construido en madera. las condiciones meteorológicas adversas que sufrían las vallas concluyeron en cambiar la madera por chapa de metal y aumentar la altura del toro a 7 m.
pero fue en 1962, tras el cambio de normativa de carteles publicitarios en carretera que impedía que las vallas estuviesen a menos de 125 m de la carretera, cuando el toro cambio a su forma como hoy la conocemos. 14 metros de altura; para su perfecto visionado, desde las colinas; 4000 kilos de peso; 150 metros cuadrados de superficie; 70 chapas de estructura de 90×190 cm y 2 mm de espesor. 

hablemos de su función inicial. su función inicial era promocionar el brandy Veterano del Grupo Osborne, aunque con el tiempo se convirtió en la marca comercial de la empresa y, ahora en la actualidad, en un distintivo cultural español.
esta empresa familiar (Osborne) del Puerto de Santa María (Cádiz) se había lanzado a producir licores en 1772 y buscaba un símbolo publicitario para identificar a uno de ellos. así, sin saberlo todavía, se encontró con lo que sería el emblema de su marca. era un simple trazo en negro que representaba la silueta de un toro bravo e iba a ser utilizado en una campaña exterior y en la etiqueta de la botella.
 

hablemos de la leyenda. cuando la publicidad empezaba a surgir efecto, las amenazas de normativa, convirtieron esta marca en leyenda.
la primera se aprobó en 1962. una nueva ley sobre publicidad en carreteras fijó que todo anuncio estuviese a 125 metros de distancia de las vías. el “Toro” se alejaba de la vista de los conductores y Osborne reaccionó duplicando el tamaño de sus logotipos.
en 1988, una nueva ley prohibió cualquier tipo de anuncio en las autopistas públicas españolas. fue entonces cuando desapareció la marca de la empresa, hasta ese momento impresa en las vallas, aunque éstas se mantuvieron, envueltas en la polémica. donde los ciudadanos insistían en convertir esta valla en símbolo cultural y artístico de los españoles, salvándolo de la persecución que parecía estar teniendo.
en 1994, el Reglamento General de Carreteras puso otra vez en suspenso la vida del toro ordenando retirar todas las vallas; de nuevo, parte de España salió en su defensa. fue entonces cuando este icono publicitario dio un paso histórico para un elemento de su categoría. en noviembre de ese año tomó el Congreso, donde se aprobó una propuesta que le declaraba como una herencia cultural y artística del paisaje español.
pero fue en 1997, cuando el Tribunal Supremo dicta sentencia a favor del mantenimiento de los toros de Osborne debido al “interés estético o cultural” que se les había atribuido, dejando por tanto de ser un símbolo estrictamente comercial para pasar a ser algo más.

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3 comentarios to “publicidad cultural”

  1. el viajerp Says:

    que tal, el emblema del toro, es sin duda majestuoso y de respeto yo igual. lo utilizo para algunos logos personales.
    pero mi fimalidad va un poco mas halla de publicidad, mi objetivo es imperar el respeto dominante de estos ejemplares y que quede asi de menisfietso para respetarños en su integridad.
    los toros de lidia no deben ser sacrificados en las fiestas taurinas

  2. flavia Says:

    me gusto esto aunque no tiene lo k buscaba

  3. Antonio Says:

    Referente a como de una idea pueden surgir diferentes soluciones, en el diseño de la silueta de un toro sobre una colina puede ser un buen ejemplo y quiero aportarle un dato que, espero, sea de su interés. Con anterioridad a Prieto, el pintor Enrique Mélida pintó la silueta de un toro sobre una loma en su cuadro “Se aguó la fiesta” (1876) que fue muy famosa e influyó en los artistas de la primera mitad del siglo XX. Antes de su desaparición misteriosa del Museo del Prado este cuadro ya había creado un icono de la cultura española cuyo diseño básico fue utilizado con fines muy diversos

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